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Aclara tus dudas sobre la vacunación en determinadas condiciones de salud.

¿Te preocupa aplicarte la vacuna por tu estado de salud actual?

Embarazo y lactancia

El 11 de mayo de 2021, el gobierno mexicano clasificó a las mujeres embarazadas como nuevo grupo prioritario para la vacunación contra el COVID-19, ya que existe evidencia de que este sector presenta un mayor riesgo de fallecimiento en caso de infección. La vacuna ahora se aplica a mujeres mayores de 18 años a partir de su novena semana de gestación. El proceso de registro es el mismo que para otros grupos, sólo ingresa a: mivacuna.salud.gob.mx

Asimismo, estudios han confirmado que las personas que tuvieron un bebé recientemente pueden seguir amamantando, incluso si están infectadas de COVID-19. En este caso se deben extremar todas las precauciones para no contagiar al bebé. Si estás en una de estas situaciones, haz click aquí para encontrar una guía de ayuda práctica publicada por la Organización Mundial de la Salud.

Las personas que se encuentran amamantando y han recibido la vacuna pueden seguir haciéndolo tranquilamente. Varios estudios que se están llevando a cabo confirman que la leche materna de personas vacunadas no contiene rastros de la vacuna, pero sí altos niveles de anticuerpos. Esto se debe a que el sistema inmunológico destruye todo rastro de la vacuna una vez aplicada, así que el infante recibe, junto con muchos otros tipos, anticuerpos que los protegen contra el COVID-19 cuando se alimentan.

Alergias

Únicamente debes evitar la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 si eres alérgico a alguno de sus componentes, principalmente el polietilenglicol (PEG) o el polisorbato. El primero se encuentra en las vacunas de ARNm (Pfizer, Curevac y Moderna) y el segundo en la vacuna de J&J/Janssen. Conoce los componentes y la manera en que funcionan las diferentes vacunas haciendo click aquí.

Si en el pasado has tenido reacciones alérgicas a otras vacunas o a algún medicamento inyectable, debes consultar a tu médico para asegurarte de que es seguro para ti recibir la vacuna contra el COVID-19. Si tienes alergias que no están relacionadas a alguna vacuna (afectaciones por alimentos, mascotas, ambientales o medicamentos orales) puedes vacunarte sin ningún problema.

Cáncer

Si has sido diagnosticado con algún tipo de cáncer perteneces a la población de alto riesgo y debes vacunarte cuanto antes. Los tratamientos contra el cáncer a menudo son inmunosupresores, así que si el tuyo ya comenzó, sí puedes aplicarte la vacuna (ver sección anterior). 

Es recomendable que la vacunación se programe para que coincida con las etapas de tu tratamiento en las que los conteos de células son más elevados, además de evitar que la vacuna se aplique el primer día del tratamiento. 

Es importante que consultes con tu médico especialista antes de aplicarte la vacuna contra COVID-19.

Otras poblaciones

En general, las personas con afecciones específicas son más vulnerables al COVID-19 y forman parte de la población de riesgo, por lo que deben aplicarse la vacuna en cuanto ésta esté disponible para ellas.

Además de los que ya mencionamos, otros padecimientos pueden ser de igual o mayor riesgo, como: diabetes, enfermedad renal crónica, enfermedades pulmonares, afecciones neurológicas, enfermedades cardíacas, sobrepeso, enfermedad hepática, trasplante de órganos, consumo de drogas, etcétera. En cualquiera de estos casos, debes estar en contacto con tu especialista antes y después de aplicarte la vacuna.

Neonatos y niños

Estos grupos de la población no se incluyeron en los primeros ensayos clínicos de las vacunas contra el COVID-19 por varias razones. La primera es que se ha detectado que los niños tienen un riesgo mucho menor de sufrir síntomas graves a diferencia de los adultos. Además, es necesario desarrollar una “versión pediátrica” de las vacunas (varias farmacéuticas han comenzado a hacer las investigaciones correspondientes desde finales de marzo de 2021) para minimizar los efectos secundarios que se han observado en adultos e incluso evitar reacciones inmunológicas desproporcionadas que pueden llegar a ser severas. Aunque no sabemos cuándo será posible hacerlo, los expertos consideran que es necesario vacunar a la población infantil y adolescente, de lo contrario el virus no podrá ser erradicado o controlado (pues este grupo representa cerca del 25% de la población total de muchos países).

Se deben extremar precauciones para realizar los ensayos clínicos en infantes, sin dejar de mencionar que el ser menores de edad trae muchísimas otras consideraciones a la mesa para los padres y/o tutores y, por supuesto, para los médicos responsables de los experimentos. Se estima que la vacuna para este grupo de edad podría estar disponible en 2022.

Pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores

Los pacientes que reciben este tipo de tratamientos son extremadamente vulnerables y por lo tanto deben tener como prioridad aplicarse la vacuna. Si tu tratamiento inmunosupresor está programado para comenzar pronto, se recomienda que te apliques la vacuna por lo menos dos semanas antes para aprovechar al máximo los efectos de ésta antes de comprometer tu sistema inmune. En este caso, si tu vacuna requiere de dos dosis, se recomienda aplicar la segunda en el menor tiempo posible, según lo permita el protocolo de aplicación de esa vacuna en particular.

Los tratamientos inmunosupresores pueden incluir: quimioterapia, tratamientos de seguimiento a un trasplante de órganos, medicinas para combatir el lupus, la artritis reumatoide, la psoriasis, etcétera. 

Asimismo, si vives con VIH también eres altamente vulnerable al COVID-19 y debes aplicarte la vacuna cuanto antes. Sin embargo, ten en cuenta que la efectividad de cualquiera de las vacunas puede ser menor a la habitual y que todavía se están observando los efectos (de protección y efectos secundarios) de éstas, pues no se incluyó a esta población en los primeros ensayos clínicos. 

Te reiteramos la importancia de consultar con tu médico especialista antes de aplicarte la vacuna.

Asma

Las personas con asma moderado o severo tienen más riesgo de ser hospitalizadas al contraer COVID-19. Por lo tanto se recomienda que estos pacientes se apliquen la vacuna en cuanto esté disponible. Además, deben extremar las precauciones básicas como alejarse de lugares concurridos, usar mascarillas que cubran la nariz y la boca y mantenerse a una distancia de por lo menos un metro y medio de personas que no residan en el mismo hogar, etcétera. 

Si tienes asma y alguien en tu casa está enfermo, pide a esa persona que se mantenga fuera del hogar hasta que se recupere para reducir el riesgo de que el virus se propague por la casa. Otra manera de cuidarte es aplicarte la vacuna contra la influenza. Esto reduce el daño potencial a órganos como los pulmones, que son de los más afectados por el COVID-19. 

Si ya tienes acceso a la vacuna contra el COVID-19, asegúrate de que hayan pasado por lo menos catorce días desde que recibiste la vacuna contra la influenza, de lo contrario te podrían negar la aplicación.

Embarazo y lactancia

El 11 de mayo de 2021, el gobierno mexicano clasificó a las mujeres embarazadas como nuevo grupo prioritario para la vacunación contra el COVID-19, ya que existe evidencia de que este sector presenta un mayor riesgo de fallecimiento en caso de infección. La vacuna ahora se aplica a mujeres mayores de 18 años a partir de su novena semana de gestación. El proceso de registro es el mismo que para otros grupos, sólo ingresa a: mivacuna.salud.gob.mx

Asimismo, estudios han confirmado que las personas que tuvieron un bebé recientemente pueden seguir amamantando, incluso si están infectadas de COVID-19. En este caso se deben extremar todas las precauciones para no contagiar al bebé. Si estás en una de estas situaciones, haz click aquí para encontrar una guía de ayuda práctica publicada por la Organización Mundial de la Salud.

Las personas que se encuentran amamantando y han recibido la vacuna pueden seguir haciéndolo tranquilamente. Varios estudios que se están llevando a cabo confirman que la leche materna de personas vacunadas no contiene rastros de la vacuna, pero sí altos niveles de anticuerpos. Esto se debe a que el sistema inmunológico destruye todo rastro de la vacuna una vez aplicada, así que el infante recibe, junto con muchos otros tipos, anticuerpos que los protegen contra el COVID-19 cuando se alimentan.

Neonatos y niños

Estos grupos de la poblaciónno se incluyeron en los primeros ensayos clínicos de las vacunas contra el COVID-19 por varias razones. La primera es que se ha detectado que los niños tienen un riesgo mucho menor de sufrir síntomas graves a diferencia de los adultos. Además, es necesario desarrollar una “versión pediátrica” de las vacunas (varias farmacéuticas han comenzado a hacer las investigaciones correspondientes desde finales de marzo de 2021) para minimizar los efectos secundarios que se han observado en adultos e incluso evitar reacciones inmunológicas desproporcionadas que pueden llegar a ser severas. Aunque no sabemos cuándo será posible hacerlo, los expertos consideran que es necesario vacunar a la población infantil y adolescente, de lo contrario el virus no podrá ser erradicado o controlado (pues este grupo representa cerca del 25% de la población total de muchos países).

Se deben extremar precauciones para realizar los ensayos clínicos en infantes, sin dejar de mencionar que el ser menores de edad trae muchísimas otras consideraciones a la mesa para los padres y/o tutores y, por supuesto, para los médicos responsables de los experimentos. Se estima que la vacuna para este grupo de edad podría estar disponible en 2022.

Alergias

Únicamente debes evitar la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 si eres alérgico a alguno de sus componentes, principalmente el polietilenglicol (PEG) o el polisorbato. El primero se encuentra en las vacunas de ARNm (Pfizer, Curevac y Moderna) y el segundo en la vacuna de J&J/Janssen. Conoce los componentes y la manera en que funcionan las diferentes vacunas haciendo click aquí.

Si en el pasado has tenido reacciones alérgicas a otras vacunas o a algún medicamento inyectable, debes consultar a tu médico para asegurarte de que es seguro para ti recibir la vacuna contra el COVID-19. Si tienes alergias que no están relacionadas a alguna vacuna (afectaciones por alimentos, mascotas, ambientales o medicamentos orales), puedes vacunarte sin ningún problema.

Pacientes que reciben medicinas inmunosupresoras

Los pacientes que reciben este tipo de tratamientos son extremadamente vulnerables y por lo tanto deben tener como prioridad aplicarse la vacuna. Si tu tratamiento inmunosupresor está programado para comenzar pronto, se recomienda que te apliques la vacuna por lo menos dos semanas antes para aprovechar al máximo los efectos de ésta antes de comprometer tu sistema inmune. En este caso, si tu vacuna requiere de dos dosis, se recomienda aplicar la segunda en el menor tiempo posible, según lo permita el protocolo de aplicación de esa vacuna en particular.

Los tratamientos inmunosupresores pueden incluir: quimioterapia, tratamientos de seguimiento a un trasplante de órganos, medicinas para combatir el lupus, la artritis reumatoide, la psoriasis, etcétera. 

Asimismo, si vives con VIH también eres altamente vulnerable al COVID-19 y debes aplicarte la vacuna cuanto antes. Sin embargo, ten en cuenta que la efectividad de cualquiera de las vacunas puede ser menor a la habitual y que todavía se están observando los efectos (de protección y efectos secundarios) de éstas, pues no se incluyó a esta población en los primeros ensayos clínicos. 

Te reiteramos la importancia de consultar con tu médico especialista antes de aplicarte la vacuna.

Cáncer

Si has sido diagnosticado con algún tipo de cáncer perteneces a la población de alto riesgo y debes vacunarte cuanto antes. Los tratamientos contra el cáncer a menudo son inmunosupresores, así que si el tuyo ya comenzó, sí puedes aplicarte la vacuna (ver sección anterior). 

Es recomendable que la vacunación se programe para que coincida con las etapas de tu tratamiento en las que los conteos de células son más elevados, además de evitar que la vacuna se aplique el primer día del tratamiento. 

Es importante que consultes con tu médico especialista antes de aplicarte la vacuna contra COVID-19.

Asma

Las personas con asma moderado o severo tienen más riesgo de ser hospitalizadas al contraer COVID-19. Por lo tanto se recomienda que estos pacientes se apliquen la vacuna en cuanto esté disponible. Además, deben extremar las precauciones básicas como alejarse de lugares concurridos, usar mascarillas que cubran la nariz y la boca, mantenerse a una distancia de por lo menos un metro y medio de personas que no residan en el mismo hogar, etcétera. 

Si tienes asma y alguien en tu casa está enfermo, pide a esa persona que se mantenga fuera del hogar hasta que se recupere para reducir el riesgo de que el virus se propague por la casa. Otra manera de cuidarte es aplicarte la vacuna contra la influenza. Esto reduce el daño potencial a órganos como los pulmones, que son de los más afectados por el COVID-19. 

Si ya tienes acceso a la vacuna contra el COVID-19, asegúrate de que hayan pasado por lo menos catorce días desde que recibiste la vacuna contra la influenza, de lo contrario te podrían negar la aplicación.

Otras poblaciones

En general, las personas con afecciones específicas son más vulnerables al COVID-19 y forman parte de la población de riesgo, por lo que deben vacunarse en cuanto la vacuna esté disponible para ellas.

Además de los que ya mencionamos, otros padecimientos pueden ser de igual o mayor riesgo, como: diabetes, enfermedad renal crónica, enfermedades pulmonares, afecciones neurológicas, enfermedades cardíacas, sobrepeso, enfermedad hepática, trasplante de órganos, consumo de drogas, etcétera. En cualquiera de estos casos, debes estar en contacto con tu especialista antes y después de aplicarte la vacuna.